Cuento «Asesinato»

Dra. Marta Mabel Piga

Cuentos de la Dra. Marta Mabel Piga, contadora que luego de su jubilación dejando de lado la frialdad de los números se ha inclinado a las artes, en un principio a la Narración Oral y actualmente en talleres de escritura y lectura en el PEPAM. Así mismo, forma parte del elenco actoral del Altillo del Sur bajo la dirección de Marilina Mazzante.

ASESINATO

Domingo al mediodía, Julián baja de un taxi apresurado sin advertir la presencia de un patrullero en la puerta del edificio de departamentos donde entra. Va a almorzar al 5o piso departamento B donde Doña María, su madre, lo espera puntualmente todos los domingos a las doce con los incomparables fideos caseros con estofado y abundante queso parmesano.

Al bajar del ascensor le llama la atención que la puerta del departamento de la vecina está entreabierta, toca el timbre repetidas veces en el 5o B pero nadie contesta por lo cual decide utilizar sus llaves, esas que su mamá le dio “por si acaso”... está todo muy tranquilo y en impecable orden, rico olorcito a salsa seguramente hecha bien tempranito y unos pocos fideos sobre la mesada junto a una masa acuosa para su gusto. Su madre debería estar ahí entre ollas y sartenes atareada como siempre, comienza a llamarla y al no obtener respuesta en dos zancadas recorre el pequeño departamento pero no la encuentra por ningún lugar. Tampoco está Misifus el gato siamés que acompaña a María alejándola de su soledad y que ahora cae en cuenta que extrañamente no lo recibió con sus ronroneos habituales

Ya desesperado sale al pasillo y escucha ruidos, voces y llantos en el 5o A, se acerca a la puerta y pidiendo permiso entra encontrando un espectáculo entre grotesco, dramático, divertido y disparatado.

¡¡Se ha cometido un asesinato!! Es lo primero que escucha de boca de Agustina, la vecina propietaria del departamento. Cerca de la mesa su madre sentada en una silla y con la cara entre sus manos llora desconsolada, un policía cerca de ella trata de consolarla y otro corretea por el comedor.

María al ver a su hijo se seca las lágrimas y le relata

Ay, Julián esto es una tragedia...yo vine a pedirle un poco de harina a Agustina y nos entretuvimos un poco charlando sobre el vecindario y la tele y esas pavadas que hablamos las señoras mayores...pero de repente vimos una sombra cruzando fugazmente por la ventana y ruido como si alguien se descolgase dentro del departamento...te imaginas el susto tremendo de las dos, que casi al unísono y sin decir palabra nos encerramos en el dormitorio desde donde llamamos al 911

Y allí están ahora en la cocina Julián, su mamá, Doña María, y dos policías uno de los cuales tiene una jaula pequeña en la mano mientras que el otro, más joven, intenta sin suerte atrapar a Micifuz que mostrando sus garras se mueve detrás de la cristalería del aparador ante los gritos desesperados de Agustina que presiente el desastre que el gato puede provocar si de una vez por todas no lo atrapan. Y allí sobre la mesada cerca de la ventana varios vidrios rotos y el cadáver del caracius en un pequeño charco de agua...

Cuando el siamés fue atrapado por su propia dueña que ya más tranquila lo llevó a su almohadón preferido, bajo las protestas de Agustina que consideraba que el asesino debía ser

arrestado, Julián invitó a su madre a almorzar en el restaurante de la esquina y los dos eligieron pollo al horno con papas porque fideos, lo que se dice fideos...como los de la mamá no hay!!!

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