Cuento «Historia de Vida»

Dra. Marta Mabel Piga

Cuentos de la Dra. Marta Mabel Piga, contadora que luego de su jubilación dejando de lado la frialdad de los números se ha inclinado a las artes, en un principio a la Narración Oral y actualmente en talleres de escritura y lectura en el PEPAM. Así mismo, forma parte del elenco actoral del Altillo del Sur bajo la dirección de Marilina Mazzante.

HISTORIA DE VIDA

Soy viejo, antiguo, añoso, veterano, fuera de moda...según la persona que me califique. Estoy un poco desvencijado y con achaques propios de la edad. Calculo que tengo unos sesenta años pero a veces mi memoria me falla un poco así que el tiempo exacto de mi existencia no lo puedo asegurar.

Nací de buena madera, perfectamente cortada, lustrada y acondicionada para darme forma y protegieron mi superficie, mis tres estantes, mis dos cajones, mis puertas corredizas levemente engrasadas y mi interior con barniz de la mejor calidad y así lustroso y con un aromático olor a nuevo comencé a ser el protagonista, junto con una austera cama, del pequeño dormitorio de una niñita de diez años a la que aún conozco ya de mujer adulta y extraño mucho.

Nuestras vidas estuvieron unidas desde esa primera vez a sus diez años y nos hicimos mutua compañía ininterrumpida durante unos treinta y tantos, hoy estamos alejados por, digamos, circunstancias de la vida pero aun nos queremos.

En su niñez fui testigo de sus juegos, guardé en mis cajones el secreto de sus cuadernos y detrás de mis puertas albergué con sumo cariño su ropa ordenada, cada noche la acuné mirándola acariciar a su perro hasta que se quedaba dormida con un libro entre las manos.

Nuestra adolescencia transcurrió entre mudanzas a distintas casas, así fuimos a compartir una habitación más grande donde ya no teníamos tanta intimidad y tuve que adecuarme al amplio espacio con otros muebles de compañeros. Mi amiga ahora tenía más vida social, más horas de estudio y a nuestro alrededor circulaba mucha gente con más ruido y movimiento. Eran los años 60 época de quinces y rock and roll.

Ya más tarde, mutilado por la falta de espacio la acompañé a comenzar una nueva vida a un pequeño departamento, pasillo interior al fondo.... Sobre mí sentía el peso de los libros de estudio ahora un poco dejados de lado por los quehaceres domésticos y las corridas para llegar a horario al trabajo y a la facultad. Mis estantes se vieron repletos de vasos, platos, cucharones y también enseres varoniles...sí el amor había llegado a nuestras vidas y con él a los pocos años los niños ¡! Y así entre pañales, manteles, manitas pringosas, juguetes y un impensable cúmulo de cosas diversas que se iban amoldando a la nueva etapa de nuestras vidas fue transcurriendo el tiempo. Yo feliz de estar viviendo una etapa plena de mi ex niñita ahora profesional, madre, esposa, trabajadora y luchadora incansable.

Pero no tuve la suerte de seguir acompañándola, luego de 25 años una separación de bienes me dejó en la casa equivocada y otras manos dañaron mi barniz y mi madera intentando patinarme como era moda en ese momento... pero ellos también partieron y aquí quedé arrinconado en un estrecho pasillo cerca del baño en una casa hoy deshabitada que sólo visitan algún fin de semana de vez en cuando...Algunos días, melancólico lloro y esas lágrimas resbalan por mis estantes y forman un pequeño charco cerca de la puerta que se desvanece con el tiempo sin que nadie note mi pesar. Pero a veces me ilumino y brillo como otrora porque escucho ruido de pisadas, esos pasos que reconoceré siempre y es ella que llega, se acerca y me acaricia contandole a sus nietos nuestra historia de vida.

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