Cuento «Un Tío Rico»

Dra. Marta Mabel Piga

Cuentos de la Dra. Marta Mabel Piga, contadora que luego de su jubilación dejando de lado la frialdad de los números se ha inclinado a las artes, en un principio a la Narración Oral y actualmente en talleres de escritura y lectura en el PEPAM. Así mismo, forma parte del elenco actoral del Altillo del Sur bajo la dirección de Marilina Mazzante.

UN TÍO RICO

Cierta tarde en que compartíamos unos mates con varias amigas, Cristina nos relató la historia de un Tío Rico que había aparecido en la Navidad allá por 1947, cosa que seguramente alguien le había relatado porque por esa fecha ella aun no había nacido. Describe al personaje como bien vestido con una impecable chaqueta roja muy distintiva de su alcurnia, una importante galera negra y un bastón con empuñadura de oro que usaba sólo como demostración de opulencia dado que no tenía ninguna dificultad para caminar.

Este Tío Rico no había nacido adinerado pero se había convencido que con el ahorro cotidiano lograría un pequeño patrimonio y así fue guardando moneda tras moneda hasta que se armó de una pequeña fortuna. Cómo todos sabemos aquél que es poseedor de dinero prontamente comienza a hacer que éste produzca más dinero...y al cabo de unos años tal personaje tenía una bóveda repleta de monedas de oro, joyas y billetes en la cual solía zambullirse y nadar por horas enteras. Lógicamente no permitía que nadie entrara a ese escondite y contando moneda tras moneda intentaba idear alguna forma de que todo esto se duplicara, triplicar o quintuplicara....Tomó clases de productividad, consultó con banqueros y fue super villano regateando hasta con los más pobres y prestando parte del dinero a cambio de intereses astronómicos.

Ese depósito descomunal de dinero y monedas acumulado era sólo una parte de sus riquezas ya que además era dueño de la mayoría de los comercios y bienes inmuebles del lugar. Vivía en la opulencia pero era totalmente austero en sus gastos con el fin de acumular mayor fortuna, hasta tuvo aspiraciones petrolíferas a las cuales accedió.

El Tío Rico no tenía descendencia directa pero lógicamente alrededor de su vida pululaban una cierta cantidad de familiares interesados en su herencia, lo cual lo tenía bastante preocupado. Se había propuesto elegir entre sus parientes a quien cuidara con mayor énfasis el patrimonio de 65000 millones de dólares que tenía actualmente y tuvo la oportunidad de realizar esa elección cuando se dedicaba a dar clases sobre "productividad como fuente de riqueza" ya que del curso participaban sus sobrino- nietos Huguito, Dieguito y Luisito muy atentos y entusiastas. Allí se da cuenta que éstos tres pillos tenían mucha afinidad con su forma de pensar y actuar por lo cual decide nombrarlos sus herederos para que ante su desaparición física su fortuna continuara aumentando...

Y así mi querida amiga Cristina, que es fanática de los cómics, nos sigue contando que este tío aún no ha muerto y que hoy sigue siendo el dueño legítimo de casi toda Patolandia y que si bien su nombre original es Mc Duck nosotros lo conocemos como Patilludo o Tío Rico

Publicado en Cultura, Rincón Literario y etiquetado , , .